Castillo Karak

Día 9: Karak y vuelta a Ammán

Este día era de camino hacia Amman para devolver el coche y terminar nuestro periplo por Jordania. Por delante, teníamos 4 horas de coche desde Aqaba hasta Ammán. Fuimos por la carretera del desierto. Es una autopista muy llana y una de las dos principales vías de Jordania.

Al ver que íbamos bien de tiempo decidimos pararnos a ver el Castillo de Karak, está a la mitad del camino. Así utilizábamos por ultima vez nuestra Jordan Pass.

Es considerado uno de los castillos mejores conservados de Jordania, aunque está en ruinas. Situado en lo alto de una montaña, impone verlo desde lejos. Con su situación privilegiada fue escenario, y vencedor, de muchas batallas.castillo karak

El paseo por el castillo puede durar lo que tu quieras, hay montones de pasadizos, túneles que suben y bajan, entras por un sitio y sales por el otro lado del castillo. También hay un museo, pero cuesta entrar, y al no querer pararnos mucho no entramos.

Decidimos comer en Karak y, posteriormente, seguir nuestro camino hasta Ammán. Sabíamos que encontraríamos atasco al entrar en Ammán y fue un caos. Creo que tardamos unos 40 minutos más de lo que teníamos estimado, pero llegamos con tiempo de dejar el coche.

Después nos fuimos al hostal donde pasaríamos unas horas, ya que nuestro vuelo salia muy temprano. Dimos nuestro ultimo paseo por el centro de Ammán, hicimos nuestras últimas compras, compramos unos shawarmas enormes y descansamos todo lo que pudimos hasta irnos al aeropuerto.amman

Nos despedíamos de Jordania con un muy buen sabor de boca. Llenos de experiencias únicas, bonitas, irrepetibles y sorprendidos de lo que este país da. Su gente es extraordinaria, solidaria, amable y divertida.

Fue nuestro primer gran viaje, nuestra primera incursión en oriente, y no pudo ser mejor. Por delante nos quedaban unas horas de vuelo, una escala en Roma y montones de recuerdos ansiosos por contar.

¿Dónde comer en Karak?

Nos dejamos llevar por la primera elección que aparecía en la guía de Lonely Planet, y no estuvo mal. Kir Heres Restaurant está justo en la misma calle de la entrada al Castillo de Karak. Es pequeño y modesto, pero la comida estaba rica, comimos dos estilos de pollo en kebab y asado, y no estuvo mal. Por la zona no vimos mucho más y la pinta era aceptable.

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