Ruta dos días Lisboa

Viajar a Lisboa es sinónimo de tranquilidad, cultura, historia y belleza. Puedes conocer Lisboa haciendo una ruta de dos días o, si tienes, tres quedarás maravillado por su ambiente. En ella encontrarás historia, leyendas, literatura y atardeceres de infarto. Entérate de los preparativos de este viaje aquí.

Su ritmo de vida relajado y su buen clima hace que te enamores de ella y quieras quedarte allí más tiempo… ¿Quieres descubrir las bellezas de Lisboa? Comencemos.

Día 1

Free tour

Empezamos el día con lo que más nos gusta, ¡un free tour! El free tour que hicimos nos ocupó toda la mañana y recorrimos el Barrio Alto, el Barrio de los Poetas, aprendiendo mucho del poeta Fernando Pessoa y sus múltiples personalidades; el elevador de Santa Justa, Convento do Carmo, Barrio de Graça, Barrio Bajo y Plaza del Comercio.

El famoso elevador de Santa Justa

Con este tour recordamos las grandes épocas de la historia de Portugal como sus orígenes, su evolución histórica, el gran esplendor de los descubrimientos o el gran terremoto de 1755; donde el 85% de los edificios de Lisboa fueron destruidos, causando casi 100.000 muertos. Tuvo una magnitud de 9 en la escala de Richter y duró 9 minutos. Posteriormente, hubo un incendio que terminó de asolar la ciudad. Solo quedó en pie el barrio de Alfama, conocido como el barrio de los paganos.

Seguimos después por la reconstrucción de la ciudad a manos del Marques de Pombal, personaje muy influyente y reconocido; para terminar finalmente en la Plaza del Comercio y la famosa ‘Revolución de los claveles’, con la que se dio carpetazo a la dictadura de Salazar de una forma pacífica.

Los famosos tranvías del Barrio de Alfama

Como ves es una muy buena forma de situarte en la historia y el contexto de la ciudad y el país, de forma amena y divertida; con curiosidades y anécdotas que solo los lugareños las conocen. Además, te dan consejos para disfrutar de la ciudad como ellos solo saben, restaurantes, parques y miradores.

Después del free tour y comer, como anochecía pronto, nos fuimos al barrio de Alfama para hacer la ruta de los miradores. Este barrio es el más antiguo de la ciudad, por su supervivencia, mencionada anteriormente. Tiene un ambiente muy bohemio, con calles que suben y bajan, casas de todos los colores, con sus llamativos azulejos, los tranvías cruzando las calles y grafitis decorando el barrio.

Barrio de Alfama/Ruta de los miradores

En este barrio se sitúa también el Castillo de San Jorge, aunque no es el original; es una reconstrucción reciente, dado que sufrió bastante en el terremoto de 1755. Para saber más de este castillo puedes ver su página web.

Mirador de Santa Lucía

Aquí podrás ver algunos de los miradores más famosos de Lisboa (cuenta con más de 50 por toda la ciudad). Una actividad que debes hacer en tus dos días en Lisboa. Comenzamos ascendiendo al barrio de Alfama desde la Catedral de Lisboa hasta el primer mirador: el Mirador de Santa Lucia, donde se puede ver la zona del puerto de Lisboa y el rio Duero con un entorno lleno de flores y artistas callejeros tocando la guitarra, un ambiente muy embriagador.

Interior del Mirador de Santa Lucía

Seguimos ascendiendo hasta el segundo mirador, Mirador Douro de Graça, aquí se divisa la ciudad de Lisboa con el Puente del 25 de abril de fondo y el barrio de Alfama a tus pies. Desde aquí verás las calles enrevesadas del barrio y algunas de las decoraciones que tienen los edificios.

Continuamos la ruta hasta el tercer, y más bonito, mirador: el Mirador de Nuestra Señora du Monte. Tras subir una pendiente considerable, te encuentras con toda Lisboa a tus pies. Puedes ubicar desde aquí el Barrio Alto, el Barrio Baixo, el elevador de Santa Justa, etc. Es una de las estampas más famosas de la ciudad.

Por el Barrio de Alfama

NOTA: Este mirador es el mejor para ver el atardecer en Lisboa. Revisa las horas del atardecer y planéate para verlo desde aquí. No te arrepentirás. 

Mirador de Nuestra Señora du Monte

Una vez caída la noche, descendimos hasta el Barrio Baixo, cenamos por los alrededores y emprendimos el camino de vuelta al hotel por la Avenida da Liberdade desde el Barrio del Rosio con su preciosa estación de metro y sus puertas en forma de arco.

En esta gran avenida encontrarás las marcas más famosas de moda, Prada, Gucci, etc. La avenida finaliza con la glorieta de Marqués de Pombal; pasada esta glorieta está Wonderland, el parque más grande de Portugal dedicado a la Navidad, tuvimos la suerte de coincidir con él, ver su gran noria y su pista de patinaje.

Día 2

Baixa Chiado

Plaza du Comercio

Nuestro días dos en Lisboa lo comenzamos cogiendo el metro hasta Baixa Chiado para recorrer la parte este de la ciudad a pie. Paseamos por el barrio bajo hasta la Plaza del Comercio, una de las plazas más bonitas del mundo. La entrada norte es la más famosa, bajo el Arco triunfal da Rua Augusta. Se construyó con motivo de la reconstrucción de la ciudad y conmemora al Marques de Pombal y a Vasco de Gama.

Puente de 25 de abril

Con el rio Duero de fondo, está plaza siempre está resplandeciente. Su suelo, una combinación de arena y losetas blancas, reflejan la luz del sol sobre los coloridos edificios. Fuimos hasta la orilla del rio. Perfecta para hacer una parada y disfrutar de la tranquilidad de las aguas del rio. De fondo se puede ver el Puente de 25 de abril, el barrio de Almada, famoso por el marisco, Barreiro y Seixalinho.

Barrio de Belem

Después de disfrutar de estas vistas, fuimos por la Av. Ribeira das Naus para coger el tranvía número 25 que nos dejaría en el famoso Barrio de Belem. Lo primero que hicimos fue ir al Monasterio de los Jerónimos para entrar justo a las 10h, que es cuando abre las puertas. De esta forma, lo encontramos más vacío y sin grupos de turistas.

Monasterio de los Jerónimos

Patio del Monasterio de los Jerónimos

En una visita de dos días a Lisboa no debe faltar esta visita. Este monasterio es el punto más visitado de la ciudad, y no es de extrañar, es precioso. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1983 y es la representación típica del estilo Manuelino, tan instaurado en Portugal. Su construcción se realizó en la época dorada de los Descubrimientos de Portugal, de ahí su esplendor.

La fachada ya impone desde fuera. Sus 300 metros de longitud albergan la iglesia, el claustro y el Museo Nacional de Arqueología. Todo el conjunto es visitable, aunque solo es gratuito la iglesia.

Pasillos del Monasterio

Lo más impresionante del Monasterio es su claustro. La entrada cuesta 10€ por persona. Una vez dentro el claustro impresiona por su decoración. 

NOTA: hay una entrada combinada por 12€ que incluye el Claustro del Monasterio y la Torre de Belem.

Los balcones del primer piso del Monasterios

Dentro del Claustro de planta cuadrada, encontrarás una decoración mayoritariamente con motivo navegantes. Recorre los pasillos y verás como la luz juega a través de los arcos. El claustro se visita en una hora más o menos, después puedes visitar la iglesia, aunque nosotros no fuimos por haber mucha gente.

Desde ahí hay dos opciones, ir a visitar el barrio de Belem o seguir hasta la Torre de Belem; nosotros optamos por la segunda. Fuimos andando desde el monasterio hasta la Torre, son unos 10 minutos andando en paralelo a la ribera del rio.

Torre de Belem

Torre de Belem

Esta torre se construyó en el año 1516, es de la misma época que el Monasterio de los Jerónimos y, al igual que el monasterio, es Patrimonio de la Humanidad. Esto se nota tanto en la construcción como en la decoración. Ha servido de fortaleza, pagos de tributos e incluso cárcel.

Maqueta de la Torre de Belem

En sus inicios se encontraba sobre una playa, ahora el paseo marítimo ha suplantado a la playa, quedando solo una pequeña orilla. Cuenta con 5 plantas y un baluarte que parece pequeño, pero no lo es.

Monumento a los Descubrimientos

Monumento a los descubrimientos con el Puente del 25 de abril de fondo

Volviendo sobre nuestros pasos, pero esta vez, por la ribera del Duero, llegamos hasta el Monumento a los Descubrimientos. Es relativamente joven, se construyó en 1960, conmemorando los 500 años de uno de sus grandes descubridores, Enrique el Navegante.

El monumento cuenta con una altura de 25 metros, y en ella se representan varias figuras importantes de esta época, l Rey Manuel I entre ellos, quien financió muchas de las expediciones.

Justo a su espalda, en el suelo, encontrarás un mapamundi gigante, donde podrás ver todos los nombres de los países/ciudades que Portugal llegó a descubrir y colonizar.

Volviendo de nuevo al Monasterio, y siguiendo la Rua de Belem, se encuentra la tienda famosa de los Pasteles de Belem. Solo aquí se pueden comprar los pasteles de Belem, el resto de las tiendas venden pasteles de nata. Esta tienda fundada en 1837 es la única que tiene la receta originaria de los clérigos del Monasterio. Dentro tenéis mesas para sentaros, si no tendrás que esperar la larga cola para comprar los pasteles.  

El resto de la mañana puedes pasear por el barrio, entre cuestas y casas de colores el tiempo pasa volando. Además, en Lisboa siempre hace buen tiempo, por lo que los paseos se hacen agradables.

Barrio Alto

Después de comer en Belem, cogimos de nuevo el tranvía hasta el Mercado da Ribeira, donde pudimos comer unos pasteles de nata, que nada tienen que envidiar a los pasteles de Belem; ¡Qué ricos! Este mercado está restaurado y combina diferentes puestos de comidas internacionales, es un mercado gastronómico, tan de moda hoy en día.  

Pink Street

Cerca de aquí, en Rua do Caslvalho, está una calle un tanto peculiar, la llamada ‘Pink Street’. La curiosidad es que el suelo es rosa, una forma de llamar la atención los bares de la zona y atraer turistas.

Estamos en la parte baja del Barrio Alto, y viendo que se acercaba el atardecer, es muy buena opción ir a una terraza llamada ‘Roof top bar’, cerca del mirador de Santa Catalina. Una terraza por la que se accede a través de un parking. En su última planta encontrarás la terraza, donde puedes tomar un coctel escuchando chill out y viendo la puesta de sol.

Lisboa llena de luz en Navidad

Una vez con la noche encima, nos dispusimos a disfrutar del ambiente del Barrio Alto, el barrio con la concentración de bares y restaurante más alta del mundo. Aquí hay cientos de locales donde puedes tomar una bebida y disfrutar del Fado, la música tradicional de Portugal.

Desde aquí te aconsejo que te pierdas, recorre calles arriba o abajo. Descubre lugares al azar, ya que por donde quiera que vayas Lisboa sorprende con su aire bohemio, callejero y decadente. Entra a las tiendas de antigüedades o gourmet, sobre todo, en la Plaza del Rosio en una tienda llamada ‘El fantástico mundo de la sardina portuguesa”; una especie de Wonderland dedicado a este pescado. Una locura.

Una vez terminada esta ruta de dos días por Lisboa, habrás descubierto la capital lusa y sus barrios. Si tienes más días puedes escaparte a Sintra y ver sus impresionantes palacios o disfrutar de la playa en Cascáis.  

2 comentarios en «Ruta dos días Lisboa»

  • el 19/04/2019 a las 18:20
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    Muchas gracias por este blog!
    Hemos venido 2 días a Lisboa y gracias a vosotros estamos comiendo muy bien y viendo todo lo importante!

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    • el 28/02/2021 a las 11:34
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      ¡Qué bien! cuánto me alegro que disfrutaras de esta ciudad tan bonita!!!Gracias!

      Respuesta

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