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Ruta dos días en El Cairo

Dos días para recorrer El Cairo es tiempo suficiente para descubrir las bellezas de la capital de Egipto. Dentro de El Cairo podrás indagar más en la civilización más avanzada de la historia, así como, la evolución en el tiempo que ha experimentado. Te enseñamos qué ver y hacer en El Cairo para que veas qué hay más allá de las Piramides de Giza en esta ciudad.

Esta ruta estuvo dentro de nuestro viaje a Egipto que realizamos en una primera etapa en un crucero. Amanecíamos nuestro último día en el barco y visitamos los últimos puntos de interés en Aswan. Ya por la tarde nos dirigimos al aeropuerto para tomar un avión rumbo a El Cairo.  Otra vez, con casi dos horas de retraso, y siendo los únicos pasajeros de todo el aeropuerto despegamos de Aswan.

También aterrizamos más tarde, debido a una tormenta de arena que imposibilitó el aterrizaje. Tras todos estos inconvenientes llegamos a nuestro hotel en Giza. Como ya era tarde, cenamos y nos fuimos a descansar y prepararnos para nuestra ruta de dos días en El Cairo.

Día 1: Giza, Memphis y Sakkara y El Cairo Nocturno

Nos levantamos con la ilusión de por fin ir a las Pirámides de Giza, un sueño para nosotros. Nuestro hotel se situaba a unos 10 minutos en bus de las pirámides. Por el camino vimos el nuevo Museo Nacional que están construyendo. Tiene unas dimensiones impresionantes y albergará la mayor colección de arte egipcio de la historia. Esperan tenerlo terminado para el 2020. Habrá que volver para verlo…

Piramides de Giza

En el paquete contratado, de dos días en El Cairo, viene incluido la visita al reciento y la entrada al interior de la pirámide de Micerinos. En ningún paquete contratado te incluyen la entrada a la pirámide de Keops.

Se piensa que la maravilla del mundo del mundo antiguo son las Pirámides de Egipto, pero en realidad, solo lo es la Pirámide de Keops. Se le otorgó esta categoría por tener unas cualidades diferentes al resto, es totalmente igual por todas sus caras, inclinaciones, etc. Esto os lo contará mejor vuestro guía.

Hoy en día, sigue habiendo descubrimientos dentro de la Pirámide de Keops, nuevos pasadizos y salas son halladas después de tanto tiempo.

Otra anécdota sobre la Pirámide de Keops es que todo el pueblo de El Cairo participó en su construcción, hasta era un honor para ellos, y quien moría en la construcción era venerados por el resto de los allí presentes.

Entrar a la pirámide de Keops son 40LE, al cambio 3€ aprox. Por persona. ¿Merece la pena? Probablemente sí, pero al ir en grupo y con tiempos limitados, preferimos estar por el recinto y admirarlas por fuera. También el guía nos dijo que dentro no hay nada, esta vacía y si el propósito es entrar a una pirámide, mejor entrar a Micerinos.

Todas las pirámides estaban recubiertas de diferentes materiales, actualmente, solo quedan restos de la piedra caliza en la Pirámide de Kefren. Aparentemente es la más grande de las tres pirámides, pero solo es un efecto óptico ya que se sitúa en una colina más elevada que sus dos compañeras.

Esta pirámide es la única de las tres que no se puede visitar, actualmente, ya que ha habido desprendimientos internos en ella.

La pirámide de Micerinos cuenta con 62 metros de altura, pero igualmente impone. Fue la que pudimos visitar por dentro. Da un poco de claustrofobia bajar por rampas casi sentados, el espacio es limitado. Al llegar al final encuentras la sala del sarcófago, todo un bloque de piedra negra con grabados por fuera y por dentro.

La sensación de estar dentro de una pirámide es indescriptible, estás bajo toneladas de piedras que fueron colocados hace miles de años. Es como estar aislado del mundo moderno y enterrado a la vez.

Posteriormente, fuimos a un mirador para ver el conjunto de las tres Pirámides de Giza, una parada imprescindible para contemplarlas en todo su esplendor. También aquí te darás cuenta de la aglomeración de la ciudad de Giza y El Cairo tras ellas.

Si vas por libre puedes coger un camello aquí y dar una vuelta por el recinto y por el desierto. No lo aconsejamos, ayq eu el maltrato que sufren estos animales es a causa del turismo.

La Esfinge

Finalmente, cogimos el bus para visitar una de las estatuas más famosas del mundo, La Esfinge. Descubrimos el significado de esta estatua, el porqué de su existencia y aprendimos mucho de los ritos funerarios de la época.

Antes de llegar a ella se debe pasar por el Templo del Valle de Kefren. Hasta este templo llegaba el río Nilo, se descubrieron hace poco las barcas funerarias de Kefren en este punto, lo que indicaba que eran trasladados en barcas hasta su tumba con el significado de cruzar al otro mundo.

La Esfinge fue construida en la misma época de Kefren, por lo que se cree que es la imagen representada del faraón. Ha sufrido varios ataques como la desaparición de su nariz o su barba que se exhibe en Londres.

Hoy en día, tiene una ‘enfermedad’ que hace que se está desintegrando por dentro, la piedra se está deshaciendo en su interior. De hecho, las patas han sido restauradas. Están intentando parar esta desintegración, esperemos que lo logren, seria una pena perder esta preciosidad.

Finalizábamos así nuestra visita al recinto de las Pirámides y la Esfinge, un recorrido de más de tres horas que nos fascinó y que nos dejó con ganas de saber más de la fascinante historia de los faraones.

Memphis

Seguimos nuestra ruta de dos días en El Cairo con nuestra visita a Memphis, aunque antes de ir paramos en el Museo del Pergamino. Allí nos hicieron una explicación de cómo se fabrican y las diferencias entre uno verdadero y un falsificado. También aprovechan para vendernos, y aunque están genial deprecio y muy recomendables, nosotros no compramos. Puedes regatearles y te regalarán otras piezas. Además, te dan el certificado de autenticidad.

Ya sí que nos dirigimos a Memphis, tardamos como unos 40 minutos en llegar y vimos qué caos es El Cairo, el problema de suciedad que tiene y las costumbres egipcias.

Memphis fue la antigua capital del Antiguo Egipto, y aunque hoy en día es un pueblo con casa bajas, en la antigüedad estaba repleta de palacios y tremendamente decorada con estatuas. De esto no queda nada, el paso del tiempo y los saqueadores dejaron a la ciudad en un recuerdo borroso en la historia.

Aquí hay un pequeño museo de las obras que descubren en Memphis, al no tener espacio, la mayoría de las piezas están almacenadas en los sótanos del actual Museo Nacional de Egipto.

La joya de esta exposición es la estatua de Ramsés II de una sola pieza con 10 metros de altura. Un imprescindible si pasas dos días en El Cairo. Anteriormente debía medir 13 metros y estaba situada en la puerta, junto con una estatua gemela, del Templo de Ptah. Deteneos a observar la perfección de la estatua, en su perfil y las dimensiones descomunales.

En este museo al aire libre también encontrareis esfinges, mesas de momificación y obeliscos.

Al otro lado del río Nilo, y a unos 20 minutos en coche desde Memphis, se sitúa la necrópolis de Saqqara. Está en lo alto del valle y puedes observar la flora que existe alrededor del Nilo. Poblado todo de palmeras que se cortan al llegar a la cima del valle donde se convierte en desierto.

Saqqara

Saqqara constituía una réplica exacta de la ciudad de Memphis, pero en el otro mundo. De ahí que se situara en la otra orilla del Nilo. La importancia que tiene Saqqara se debe a varias construcciones ubicadas dentro del recinto.

La primera de ellas es el edificio más antiguo del mundo, el Complejo funerario del faraón Zoser. Fue construido por el primer arquitecto conocido de la historia, Imhotep, en el año 2650 A.C., es decir, este edificio tiene más de ¡¡¡4000 años!!! Y está en perfecta conservación. Este hecho se debe a que se utilizaron técnicas similares a los ladrillos actuales. Los bloques están tan pulidos que el sol se refleja en ellos, al tacto están suaves. Gracias a este edificio podemos ver cómo era Memphis en la antigüedad y sus dimensiones.

Pasado el complejo, nos encontramos con la Pirámide escalonada. La tumba del faraón Zoser y uno de los primeros intentos de pirámide. Hartos de robos y saqueos en el Valle de los Reyes, cambiaron la forma de enterrar a los faraones y nobles, estas construcciones, además, acercaban el cuerpo al Dios del Sol. Hubo muchos intentos hasta las pirámides de Giza, las más altas.

En el complejo de Saqqara también se puede ver a lo lejos la primera pirámide realizada, hoy en día casi destruida completamente; la pirámide truncada, ya que el faraón Seneferu, padre de Keops, al ver la construcción no quedo contento por la forma y mandó terminarla sin culminar la cúspide; y hasta 300 pirámides más de diferentes faraones y nobles.

Hoy en día, se siguen descubriendo pirámides en Saqqara.

Dentro de Saqqara tambíen pudimos entrar a una pirámide con unos jeroglíficos muy chulos. Fue una pasada ya que estábamos solos, a diferencia de Micerinos que era un caos.

Finalizada la visita en Saqqara fuimos a comer a un restaurante cercano y a descansar al hotel para la visita nocturna de El Cairo.

El Cairo nocturno

Sobre las 19h nos subimos de nuevo al bus para irnos al centro de El Cairo. Lo primero que vimos fue el Barrio de los Muertos, un barrio habitado asentado sobre el cementerio septentrional. En los inicios este cementerio se ubicaba a las afueras de El Cairo. Aquí los sultanes mamelucos construían sus esplendidos mausoleos para sus difuntos, con salas para pernoctar o hacer picnics. Posteriormente, para preservar las tumbas se contrataron a familias que cuidaran de las tumbas. Este hecho se fue extendiendo hasta el punto de crearse un barrio donde a día de hoy viven más de 50.000 personas.

Es un barrio un tanto peligroso, no deja de ser un suburbio. No se aconseja visitar en solitario y menos de noche. Es una pena ya que dentro de él está la Mezquita de Qaitbey, una de las más antiguas de Egipto muy bien conservada y decorada.

Posteriormente bajamos del bus en la zona alta de Al-Khalili, justo en la antigua entrada a la ciudad, en Bab al-Futuh, la puerta de las Conquistas, pudimos ver la antigua muralla de la ciudad. Siguiendo la calle llegamos a la mezquita de Al-Hakim, finalizada en el año 1013, nunca fue lugar de rezo. Es un sencilla pero muy limpia, toda ella es mármol blanco.

Caminando por la calle Al-Muizz li-Din Allah se llega hasta el famoso bazar de Al-Khalili. Aquí comenzarás a ver tiendas de lámparas, cobre, té, etc. Todo un espectáculo para la vista. Es muy recomendable perderse por estas calles, encontrarás joyas escondidas.

Para finalizar la visita, tomamos un té en el local más famoso de Al-Khalili, el café Fishawi. Un café decorado por grandes espejos que lleva más de 200 años abierto. Aquí egipcios y turistas se mezclan entre aguas del Nilo, té de hibisco y narguiles.

Terminábamos así un día más que completo y con mil horas de recorridos e historias. No es de extrañar que cayéramos en la cama a plomo.

Día 2 El Cairo más profundo

Ciudadela de Saladino

Con fuerzas renovadas afrontábamos el último día en El Cairo. Hoy empezábamos nuestras visitas en la Ciudadela de Saladino. Este recinto fue la residencia de los gobernantes de Egipto durante 700 años y fue mandado a construir por Saladino.

Dentro de la Ciudadela se encuentra la Mezquita de Alabastro, una réplica de la Mezquita Azul de Estambul; con la diferencia de los materiales. Cabe destacar el reloj que hay en el centro del patio; regalo de los franceses en contraprestación del obelisco de Luxor regalado a este pueblo y que está ubicado en la Plaza de la Concordia. Este reloj nunca funcionó.

En esta mezquita pudimos aprender algunos aspectos de la religión musulmana y cómo se distribuye la mezquita.

En las afueras de esta mezquita hay un mirador desde donde se puede ver toda la ciudad de El Cairo y Giza. Incluso si hace buen día, se pueden ver las Pirámides al fondo.

Terminada la visita a la Ciudadela, nos dirigimos al Barrio Copto, el barrio cristiano de El Cairo.

Barrio Copto

Si visitas El Cairo en dos días debes ir a este barrio. A simple vista no se encuentra este barrio, para adentrarte en él debes bajar unas escaleras y cruzar una puerta de hierro. Traspasar esa puerta es como adentrarte en otra ciudad; muy recatada, silenciosa y llena de espiritualidad.

Dentro de este barrio visitamos la Sinagoga de Benz Ezra, de madera muy bonita (no permiten hacer fotos) y la Iglesia de Santa Bárbara. Al ser Semana Santa lo estaban viviendo intensamente. Por este motivo no pudimos visitar el lugar donde se cree que María, José y el Niño Jesús se escondieron de la persecución del rey Herodes, en su huida a Egipto.

En este barrio encontrareis un mapa con el recorrido que hicieron a través de Egipto en esta huida.

Fue una visita muy interesante para conocer otras religiones diferentes al islam dentro de Egipto. Aunque reiteran que hay convivencia entre todas, la realidad es que parece ser que no, de lo contrario no tendrían ese carácter clandestino del Barrio Copto.

Museo de Egipto

Proseguimos nuestro día con el plato fuerte de la jornada: el Museo de Egipto. Un imprescindibles en una ruta de dos días en El Cairo. Como he comentado se está construyendo el nuevo museo, debido a varias causas.

La primera es el estado del edificio, el cual no tiene unas condiciones óptimas para albergar tanta historia.

La segunda es que, a pesar de las más de 120.000 piezas expuestas, tienen esta misma cantidad de obras almacenadas en sus sótanos. Además, se quieren unificar diferentes exposiciones que hay a lo largo y ancho de Egipto.

La tercera es tener unas instalaciones para poder seguir investigando y restaurando piezas de incalculable valor.

Visitar el Museo llevaría varios días si se quiere ver todas las salas. Nosotros estuvimos dos horas y se pasaron volando. Dentro de las diferentes salas verás barcas funerarias, estatuas de faraones inmensas, una replica de la piedra de roseta, estatuas con incrustaciones de piedras preciosas y un sinfín de información valiosa que hay llegado hasta nuestros días.

Aunque la joya de la corona es la colección del faraón más famoso de la historia (que no el más importante) Tutankamón. Ver la máscara funeraria de Tutankamón es una de las cosas que se tiene que hacer una vez en la vida. Es perfecta, preciosa y llena de detalles; al igual que sus sarcófagos, de oro y piedras preciosas y con jeroglíficos en el interior, verdaderas maravillas.

Debido a la muerte prematura de Tutankamón esta colección está inacabada, aún con esa premisa, el ajuar funerario del faraón es inmensa. Pararos a admirar joyas, camas, sillas, etc. Porque son verdaderas obras de arte.

Solo por ver la colección de Tutankamón merece, y mucho, la pena la visita al Museo de Egipto.

Hay una exposición aparte de momias por la que hay que pagar una entrada que no está incluida. Dentro de esta exposición la única momia más importante es la momia de la reina Hatshepsut. Si no queréis pagar, podéis ver más momias en el British Museum de Londres.

Al salir del museo, nos fuimos a comer a un barco en el Nilo, lleno de turistas; las típicas cosas que debes ‘tragar’ por ir en un viaje paquetizado.

Bazar Al-Khalili

Pasamos la tarde en el bazar de Al-Khalili haciendo las últimas compras del viaje, regateando y conversando con todos los comerciantes. La predisposición para negociar y dejarte ir de los egipcios nos sorprendió. En otros países como Marruecos, son demasiado insistentes, hasta el punto de agobiarte. Aquí nos sentimos a gusto comprando y visitando todas las tiendas posibles.

Finalmente, nos fuimos al hotel a ponernos “guapos” para ir a cenar, por última vez, en Egipto. Pero esta cena era especial, íbamos a cenar en la azotea de un restaurante frente a las pirámides. Ese día no había espectáculo de luz y sonido, por lo que nos tuvimos que conformar con verlas iluminadas. Así terminábamos nuestros dos días en El Cairo.

Regreso a Madrid

Este día fue nuestro regreso a España, nos recogieron bien pronto y fuimos directos al aeropuerto para coger nuestro vuelo.

Terminaba así nuestro pedazo de viaje a Egipto, donde pudimos disfrutar de un crucero precioso y de dos días en El Cairo. A quienes nos llamaron locos por ir a Egipto, decirles que… ¡Bendita locura por visitar este país! de peligroso no tiene nada y su gente es muy simpática y agradecida. Nos traíamos grandes historias, grandes recuerdos para toda la vida y un montón de regalos para toda la familia.

Ojalá nos volvamos a ver.

Crucero de 4 días por el Nilo

En los paquetes de agencias suele entrar un crucero de 4 días por el Nilo como forma de descubrir Egipto. Aunque suene un poco turistada, la verdad es que es una forma muy rápida, segura y eficaz de descubrir los grandes atractivos de este maravilloso país. Aunque seguramente, que hacer una ruta a tu aire también es muy buena opción. Aquí os mostramos los puntos más importantes de Egipto y las paradas que suelen hacer este tipo de cruceros por el Nilo.

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Día 1 – Viaje

Como ya dije en el post ‘Preparativos del viaje a Egipto’ este viaje fue una sorpresa para mi chico, Sergio. No supo del destino hasta llegar a la puerta de embarque. Le encantó el destino elegido, ya que era uno de sus sueños desde niño ir a Egipto.

Nuestro primer día fue de transito; volamos en un vuelo chárter (un vuelo flotado por una compañía privada) lo que se traduce en retrasos en pista. Con casi dos horas de retraso, y tras 4 horas de vuelo, llegamos a Luxor ya entrada la noche. Allí nos recogieron varios autobuses y nos llevaron directamente al barco.

Solo dio tiempo a cenar y a repartir las habitaciones. Tras esto, fuimos a descansar y prepararnos para lo que teníamos por delante. ¡¡Empezaba nuestro crucero de 4 días por el Nilo!!

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Día 2 – Luxor

Templo de Karnak

De madrugada partimos a nuestra primera parada de la orilla oriental de Luxor, el Templo de Karnak. De este templo solo queda una décima parte de lo que era y se comunicada por una avenida de esfinges con el Templo de Luxor; más de 3 km de distancia los separan.

Tiene una superficie de más de 2 km2 y tenía un embarcadero que llegaba hasta el rio Nilo. Es un complejo de templos y obeliscos a diferentes dioses, ya que la tradición dictaba que cada faraón debía contribuir con alguna ampliación al Templo de Karnak. De ahí su magnitud.

Lo que más sorprende de este templo es su sala hipóstila, o de columnas, magníficamente conservadas. Disfruta d ellos rayos de sol atravesándolas. Tomate todo el tiempo que puedas por el templo para disfrutar d ellos jeroglíficos y los obeliscos que se alzan al vuelo (algunos de ellos los habrás visto en otros museos de Europa).

Templo de Luxor

Nuestra siguiente visita fue el Templo de Luxor. Situado en el corazón de la ciudad de Luxor y a la orilla del rio Nilo. Fue ampliado por grandes figuras de Egipto: Ramsés II, Alejandro Magno o Tutankamón, entre otros. Aquí puedes descubrir las disposiciones clásicas de los templos egipcios, desde la parte pública hasta el santuario, donde solo accedía el sacerdote. Verás como va de más a menos todas las salas y con cierta inclinación hacia el cielo. Fíjate como disminuyen el número de columnas según vas adentrándote.

También en este templo verás las primeras representaciones de Alejandro Magno como egipcio y cómo los cristianos ‘modificaron’ el templo.

Finalizada esta interesante visita. Nos subimos a unas barcas en la orilla del Nilo y atravesamos el rio hasta la orilla occidental. Esta parte estaba considerada la parte de los muertos, a las afueras de la ciudad. En ella debían descansar los cuerpos de los reye, sus reinas y sus hijos.

Valle del los Reyes

Tras un paseo en bus, llegamos al Valle de los Reyes. Para llegar hasta él, se debe coger un mini tren, que te alivia del sofocante calor. Con la entrada puedes visitar tres tumbas a elegir, menos la de Tutankamón, que tiene un suplemento.

En el Valle aprendes cómo eran los ritos funerarios de los faraones, los esfuerzos monumentales que tenían que hacer para construir esas maravillosas tumbas bajo tierra, la magnitud de las mismas y toda la simbología que rodeaba a la muerte.

También descubrirás porqué Tutankamón, aún sin ser el más grande e importante de los faraones, lo ha llegado a ser con el paso del tiempo.

Nosotros nos hubiéramos quedado horas viendo todas las tumbas del Valle y escuchando historias interesantísimas de cada una de ellas.

Después de esta apasionante visita, nos dirigimos al Valle de las Reina, que está separado del anterior. Por el camino puedes ver las casas de los artesanos que a día de hoy viven ahí y cuidan las tumbas de los nobles a las afueras de los valles.

Valle de las Reinas

La tumba más importante del Valle de las Reinas es la Tumba de Hatshepsput. Un opulento edificio integrado en la ladera de la montaña. Está dividido en tres grandes terrazas que se conectan con una escalinata que parece llevarte al cielo.  Destacar que, debido a conflictos familiares, no encontrarás el rostro de esta reina en ninguna parte. Fue mandado destruir, en señal de venganza.

En este templo encontrarás representaciones del cielo y la tierra pintados en el techo con colores originales. Algo que te acerca más a la época faraónica. Contemplad la inmensidad y la belleza de este templo que ha servido de inspiración.

NOTA: Llevaros mucha agua, protector solar y gorros, especialmente en esta tumba hace mucho calor.

Colosos de Memmón

Nuevamente en el bus nos dirigimos a nuestra última parada del día, los Colosos de Memmón. Dos impresionantes estatuas de 18 metros de alto de una sola pieza. Estos dos gigantes de rostro era solo una ‘pequeña’ parte de lo que fue el templo de Amenhotep III, del que apenas quedan restos. Se cree que este templo era más grande que el de Karnak. Situarte debajo de ellas es sentirte insignificante.

Después de esto, y siendo las 12.30 pm con un calor asfixiante, nos fuimos al barco para comer, descansar y disfrutar de la piscina en la cubierta. Parece un plan ‘snop’ pero navegar por el Nilo viendo el atardecer, es una sensación maravillosa y placentera.

Día 3 – Kom Ombo

Templo de Horus

En nuestro tercer día de nuestro crucero de 4 días por el Nilo, amanecimos en Edfu, rio Nilo arriba, y después de cargar pilas con el desayuno, nos subieron a unas calesas de caballo directos al Templo de Horus. Este templo dedicado al dios halcón es famoso por su estado de conservación impecable. ¿Por qué está tan bien conservado? Durante muchos años estuvo sepultado bajo arena y escombros, lo que permitió que llegara en estas condiciones hasta nuestros días.

Impresiona su fachada de 36 metros de alto con bajos relieves idénticos en cada lado de la fachada. Más adelante y siguiendo el patrón de todos los templos, podrás comprobar cómo este templo fue refugio de los primeros cristianos, los cuales picaron las caras de todos los dioses y, a causa de sus fuegos para resguardarse del frio, destrozaron los frescos de los techos.

Mi recomendación, perdeos por los pasillos, subid y bajad rampas y maravillaos de como traspasa la luz del sol a través de los huecos de este templo. Te impregnarás del misterio de los egipcios.

Templo de Kom Ombo

Terminada la visita, regresamos al barco para continuar el viaje hasta Kom Ombo. Aquí veríamos el atardecer en el Templo Kom Ombo. Este templo se sitúa a la orilla del rio Nilo, en un enclave donde solían haber muchos cocodrilos.

Este templo tiene muchas curiosidades que descubrir. Es el único doblemente consagrado: al dios cocodrilo, Sobek y al antiguo Horus, Haroeris. ¿En qué se nota esta doble consagración? El templo es simétrico respecto al eje vertical y tienen doblemente todo: dos entradas, dos salas de columnas y dos santuarios.

Aquí nos enseñaron el calendario egipcio, cómo escribían las cantidades y sus fórmulas, así como relieves que dejaban al descubierto todo el instrumental quirúrgico que utilizaban y que, hoy en día, se sigue utilizando.

En este templo también podréis visitar un pequeño museo con cocodrilos momificados, en perfecto estado, de la época de los faraones. Dentro, no dejaban hacer fotos.

Ya entrada la noche, volvimos al barco para cargar las pilas para el madrugón que se nos avecinaba.

Día 4 – Aswan

Pues sí, a eso de las 2am nos levantamos y con nuestra almohada bajo el brazo, nos subimos al bus para ir directamente a uno de los platos fuertes del viaje, Abu Simbel. Partimos desde Aswan, a donde llegamos después de estar toda la noche navegando.

Abu Simbel

A Abu Simbel se puede ir en avión o en bus, nosotros lo hicimos de la segunda forma y tras 3 horas de camino, vimos salir el sol sobre el Lago Nasser.

Este templo, en realidad, es el Templo de Ramsés II, aunque lleva el apodo de su descubridor. Una anécdota muy bonita de contar. Justo al lado se encuentra el Templo de Hator, dedicado a Nefertari, la mujer de Ramsés II. Estos dos templos se situaban 60 metros más al sur de su ubicación actual, pero debido a la construcción de la presa del lago, tuvieron que desplazar el templo piedra a piedra hasta su ubicación actual para no perder este templo tan extraordinario.

Lo que más nos impactó fue ver, en el santuario del templo de Ramsés II, la disposición en tronos de la triada divina junto a Ramsés, dispuestos de tal forma que el día que se conmemora el aniversario del nacimiento de Ramsés II y el día de su coronación, el sol se refleja directamente en la cara del faraón. Esto sucede el 21 de octubre y de febrero.

¿Os imagináis la obra de ingeniería que tuvo que ser desplazar primero todo el templo piedra a piedra, y posteriormente hacer coincidir este hecho con el día exacto? A mi me asombra. Según dicen hubo un fallo de cálculo y el fenómeno se ha retasado un día respecto al original (todo no iba a ser perfecto).

Finalizada la visita unas dos horas después cogimos de nuevo el bus y otras 3 horas de viaje hasta el barco.

¿Merece la pena 6 horas (ida y vuelta) de viaje para ir a ver Abu Simbel? Sí rotundo. Es un templo más, pero la localización y encontrarte con las cuatro estatuas de Ramsés II de 20 metros de altura, encontrarte las estatuas del interior, los jeroglíficos, el lago Nasser, etc. Completan esta excursión que vale mucho.

Aswan

Por la tarde, nos llevaron a dar un paseo en faluca, las embarcaciones a vela típicas del Nilo. Es un paseo pausado y calmado viendo cómo cae el sol sobre el desierto. Entre islas, parques de aves e historias antiguas, atracamos en la orilla occidental del Nilo donde nos pudimos dar un baño en el río. Está muy bien poderse bañar en el Nilo, sin cocodrilos, pero el agua está helada. Aunque haga mucho calor fuera tampoco apetece estar mucho dentro, pero tienes que probarlo.

Después de secarnos cogimos un camello para acercarnos al poblado nubio. Está concentración de casas son muy particulares. No tienen el carácter austero y cuadriculado que reina en Egipto. Son más bien casas con cúpulas y decoradas con pinturas muy alegres en las fachadas. Esto se traslada también a las calles, llenas de mercadillos para turistas muy coloridos.

Entramos a la casa de una familia nubia, que debe ser la más visitada y pudimos probar dulces típicos, aprender de sus costumbres y tocar a sus animales de compañía: los cocodrilos.

Ya cayendo la noche, volvimos a una barca para ir a la orilla oriental donde nos esperaban unas calesas para dar una vuelta nocturna por Aswan. Visitamos la iglesia ortodoxa, la mezquita de Aswan, bazares y las calles abarrotadas de la ciudad del sur de Egipto.

Este día acabamos agotados de tanta experiencia, pero mereció la pena, porque… En los viajes se va a vivir y no a dormir.

Día 5 – Aswan 

Nuestro último día de crucero de 4 días por el Nilo iba a estar dedicado a ver el templo en el que está el último jeroglífico de la historia (dato poco conocido).

Templo de Filae

En la isla de Filae, se encuentra el templo del mismo nombre. Este templo tiene un aire de romanticismo por la historia que le rodea. Además, es especial ya que no sigue el patrón del resto de templos por cuestiones de espacio. Encontrarás la sala de columnas en un lado, el santuario en otro, no tendrás esa apariencia de ascensión al cielo, etc. Pero aún así, conserva su encanto.

Otro dato curioso, es que este templo estuvo a punto de perderse por la construcción de la nueva presa del lago Nasser. La Unesco pudo rescatarlo y trasladar este templo, piedra a piedra hasta la localización actual. De hecho, la isla original está bajo las aguas del lago.

A este templo solo se puede acceder en barca y puedes también obtener unas bonitas fotografías desde el agua. Merece la pena.

Ya terminada esta visita, nos llevaron a varias fabricas de algodones y esencias típicas de Aswan. A nuestro parecer “turistadas” que sobraban, pero deben hacer caja…

Se acababan nuestro crucero de 4 días por el Nilo, fue una experiencia maravillosa. Llenos de historias, dinastías, leyendas, culturas, religiones, ritos y maravillas del antiguo mundo. La experiencia de ir en un crucero es maravillosa. Tienes cultura y relax todo en uno. Nos hubiera gustado pasar mucho más tiempo en cada templo, pero había que cumplir con el itinerario antes de que apretara el calor del Egipto.

Todavía nos quedaba más viaje, 2 días en El Cairo con otra de las visitas más ansiadas del viaje, las Pirámides de Giza.

¿Qué os ha parecido el crucero de 4 días por el Nilo que hicimos? ¿Lo haríais? 

Preparativos viaje Egipto

Años y años queriendo, y posponiendo, viajar a Egipto. Desde pequeña me ha fascinado este país y toda su cultura; puede que, por sus pirámides, jeroglíficos o por culpa de Asterix y Obelix… quién sabe.

Esta vez, y esperemos que no muchas más, el viaje fue organizado a través de agencia. Encontramos una oferta en plena Semana Santa, que hacia que organizar el viaje por libre saliera mucho más caro. Aunque este tipo de viajes tiene sus pros y sus contras que explicaremos más adelante.

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Aun siendo organizado, no podía faltar mi guía de Lonely Planet, en esta ocasión, muy atrasada, por falta de nuevas versiones. Espero que pronto la actualicen. Nos sirvió para ponernos en antecedentes de la historia que nos iban a contar y los periodos de los faraones, consejos varios y peculiaridades de los sitios a los que íbamos a ir.

Como la mayoría de los viajes, lo hice con mi chico, Sergio. Esta vez, él no tenía ni idea de a dónde iba; pero le hizo mucha ilusión saber que pisaríamos tierra faraónicas, puesto que también era uno de sus destinos preferidos desde siempre.

Recomiendo viajar a Egipto a parejas, solotravellers, con amigos o en familia (pero con niños un poco más mayores).

No tengáis miedos y prejuicios, no hay peligros fuera de lo normal en Egipto, cosas que os podrían pasar en cualquier país que visitéis. Pasaros por mi post ‘¿Es seguro viaja a Egipto?’ y veréis cuales son los verdaderos “peligros” de este país.

Con todo esto os cuento qué y cómo preparar este fascinante viaje.

Visado

El visado es muy fácil de conseguir en Egipto. Tanto si vas por libre como si vas por tour operador, debes comprarlo una vez que llegues al aeropuerto de destino, los más comunes El Cairo o Luxor.

Si vas por agencia no tendrás que pagar nada, ya que te lo cobrarán después junto con las propinas y servicios.

NOTA: Los precios varían de estos servicios y deben ir explicados en el contrato que firmes, revísalo.

Al llegar a destino debes rellenar un formulario (a bolígrafo) con tus datos personales, días de estancia, hotel donde vas a alojarte, etc. y entregarlo en otro mostrador para que te den un papel; es en este momento, si vas por libre cuando tengas que pagar las tasas, que son 25 dólares. Con ese papel vas al puesto de control y es cuando te ponen la pegatina del visado en el pasaporte.

Si eres de Europa, no tienes que hacer ningún trámite en origen para que te den el visado. Solo rellenar el formulario en el aeropuerto de destino. Para resto de nacionalidades, consultad las condiciones de la Embajada de Egipto en tu país.

Cuando ir

De sobra es sabido el clima que hay en Egipto: calor. Pero no siempre es así, de hecho, hay una diferencia del clima entre el Alto y el Bajo Egipto. Mientras que, en el primero, cerca de El Cairo, hay un clima más moderado, incluso haciendo frio en los meses de invierno; en el Bajo Egipto hace mucho calor en todo el año. Además, súmale la humedad, haciendo de este clima tropical.

En el Bajo Egipto, por el día, debes protegerte del sol, es muy intenso y puedes llegar a quemarte la piel. En cambio, en la misma época del año, en el Alto Egipto puedes ir por el día con una chaqueta de manga larga.

Verano (junio-septiembre): Es cuando más solemos viajar en España. Si buscáis descanso y no madrugar, iros a otro destino. A las 10 de la mañana el calor es insoportable, por lo que las excursiones se hacen de madrugada. Incluso puedes llegar a ir a Abu Simbel a la 1am y volver a las 5am de vuelta al barco. Créeme, lo agradecerás.

Invierno (noviembre-marzo): Además de haber menos gente, por ser temporada baja; el sol es menos intenso. Las excursiones empiezan un poco más tarde en torno a las 7am para volver al barco sobre las 12am. Parece que no, pero da tiempo de sobra, a ver templos, haceros, fotos, compras, etc. Además, los precios de los paquetes son más económicos.

Salud

Mi primera recomendación para viajar a Egipto es llevar un seguro privado. La sanidad en Egipto es precaria y es mejor acudir a un buen profesional y estar cubierto ante cualquier imprevisto. Aquí puedes contratarlo con ¡un 5% de descuento!


También, como siempre, el botiquín de emergencia con los básicos de un viaje: Ibuprofeno, Paracetamol, Fortasec, Almax, tiritas, Polaramide, Omeprazol y gotas para los ojos.

En esta ocasión, como íbamos a ir en barco, compré Biodramina para los mareos, pero al final no hicimos uso de ella. El barco no notas el movimiento, así que, si no quieres, no lo compres.

De lo que si hice uso fue del Fortasec, pasé unos días muy malos con el estomago revuelto y muy baja de fuerzas. Lo único que me recompuso un poco hasta volver a España fue el Fortasec.

No bebáis agua del grifo, ni en el crucero. Siempre embotellada y bien precintada. En cuanto a la comida, que esté bien cocinada, y si veis que está un poco cruda, no sigáis comiéndola, podéis coger cualquier virus.

Llevaros protector solar del 50, aunque seáis morenos. El sol es muy intenso y podéis quemaros con facilidad. Además, llevaros gorras y pañuelos, os protegerán también del sol.

En cuanto a vacunas, no es necesaria ninguna fuera de la cartilla ordinaria de vacunación.

 
Dinero

La moneda oficial de Egipto es la Libra egipcia. Ahora mismo la libra está muy baja con respecto al Euro (4 céntimos de €) esto hace que vayas con fajos de billetes encima como si fueras rico y, en realidad, llevas 5€.

El tipo de cambio ahora en Egipto es bajo, aprovechadlo y viajar ahora a este maravilloso país.

Una vez que estés preparando tu viaje a Egipto, te recomendamos que cambies dinero en origen, que vayas con libras desde aquí, ya que en destino apenas tendrás tiempo de buscar una casa de cambio. Nosotros siempre cambiamos con Ria que, a parte de darnos el mejor cambio con respecto a bancos y aeropuertos, nos traen las divisas a casa.

Os dejo un enlace con el que tendréis una mejora en el cambio para viajar a Egipto.

Alojamientos

Al ser un viaje de agencia esta sección la tuvimos muy acotada. Pasamos 4 días dentro de un barco y 3 en un hotel de El Cairo.

Si vais a viajar a Egipto debéis hacer un crucero por el Nilo. Los barcos son una pasada todos; digo todos, porque vimos unos cuantos por dentro. Al no tener espacio suficiente para atracar todos los cruceros, lo que hacen es situar unos paralelos a otros, y cuando quieres bajar del barco, debes pasar por las recepciones del resto de barcos hasta llegar a la orilla. Son verdaderos hoteles flotantes, las recepciones de mármol, escaleras de madera, es como ver el Titanic en miniatura. Las habitaciones están muy bien equipadas, incluso con pequeños sofás.

Dependiendo de la categoría del barco, es más lujoso o menos; pero casi todos tienen los mismos servicios: restaurante, bar/discoteca, tiendas de souvenirs, piscina y/o jacuzzi, solárium y pool bar. Lo único malo, que casi ninguno tiene Wifi, se inventan que está roto, pero en realidad no tienen.

En cuanto al hotel de El Cairo, te venden diversas categorías y en función de eso es más lujoso, o no, y tienen más servicios, o no. La mayoría suelen ubicarse en Giza, fuera de El Cairo, pero cerca de las pirámides. Esto no quiere decir que puedas ir tu solo andando hasta las pirámides; se encuentran en plena carretera y sin espacio para ir andando.

Nosotros estuvimos alojados en The Oasis Hotel Pyramids. Un complejo de bungalows a escasos 10 minutos de las pirámides en bus, pero a una hora del centro de El Cairo (el trafico es impresionante). Es un cuatro estrellas, pero en España pasaría por un tres. Las habitaciones son grandes, con dos camas de 1.50cm cada una, y el baño igual de grande. El buffet está bueno y, lo único malo, es que la cena tarda demasiado. El fwifi en este hotel solo funciona en el restaurante o en la piscina.

En todos los alojamientos (barco y hotel) tienes que pasar un arco de metales, es normal y por seguridad, y en alguna ocasión, te pasan el detector por las mochilas, es normal, no os asustéis.

Transporte

Al viajar a Egipto con agencia no os tenéis que preocupar de este asunto. Y montareis en todo tipo de transporte: autobús, barco, camello, calesa, faluca, avión, barca. De todo.

Si vais por libre, contratar siempre a un taxista o guía, nunca cojáis vosotros un coche y conduzcáis. Las indicaciones no están muy bien señalizadas y puede llegar a ser peligroso conducir por las carreteras.

Al igual que el transporte público, no está señalizado y es más bien para la gente local. Además, es muy lento y están en malas condiciones. Es mejor coger a alguien que os lleve por los sitios, no es muy caro y ganareis tiempo.

Comida

La comida egipcia es muy mediterránea. Muy similar a la nuestra, pero mucho más especiada. Comimos de todo, lo que más pollo y arroz; pero de mil maneras. Además, tienen unos postres árabes muy similares a los marroquís o a los Baktlavas de Grecia, con muchos frutos secos y miel. ¡Muy ricos!

Como os comento en el apartado de salud, tened mucho cuidado con la comida, siempre que esté bien cocinada y si tenéis dudas, no os arriesguéis.

Al viajar a Egipto en grupo, no tuvimos que buscar restaurantes, siempre íbamos con ello concertado. Comíamos de buffet en el barco; cuando había excursión a la hora de comida nos daban un picnic muy completo y en El Cairo, nos llevaban a restaurantes típicos de guiris. Nos hubiera gustado cambiar esto, pero es lo que tiene los paquetes vacacionales.

Por destacar algo, nos gustó mucho unos tentempiés que nos dieron en el poblado Nubio, en Aswan, uno sabia a turrón y otro a miel, y eran como una pasta que tenias que dividir y comer con la mano. Estaba muy dulce y muy rico.

Ahorrar

Varios consejos de ahorro para viajar a Egipto:

  • Comprar las excursiones en destino. Si vas con un tour operador es verdad que ir con todo cerrado desde casa seduce, para no estar pendiente del dinero y ya sabes cuánto te cuesta el viaje; pero la realidad es que las excursiones en destino son más baratas. Nosotros hicimos cuentas de todas las excursiones que pagamos y las comparamos con el pack de Todo incluido que habían pagado gente del grupo y había una diferencia de uno 60€ por persona que nos ahorramos. ¡60€ en Egipto da para mucho!
  • Pagar siempre en libras egipcias. No os dejéis engañar con pagar en dólares o euros, igualan nuestras monedas a las suyas. Viajar a Egipto siempre con moneda local.
  • Regatead siempre. Es su forma de negociar. Entre ellos mismos regatean, forma parte de su cultura. Además, no se ofenden si les dices un precio de locura (cosa que pasaba en Marruecos o Turquía). Y si finalmente no lo quieres, tampoco se molestan. Regatead hasta el agua o las patatas fritas que compréis en una tienda, no solo regalos.
  • Comprar souvenirs por las tardes. Ellos cierran cuentas por la noche, si ven que no han llegado a su nivel de venta por la tarde, empiezan a tirar los precios para vender más. Hay una diferencia grande de comprar por la mañana a por la tarde.
  • Comparad los regalos de una tienda a otra en el bazar.
  • En varios museos y lugares turísticos te cobran por hacer fotos con la cámara. En estos casos, guarda la cámara en tu mochila y haz fotos con el móvil. Por esto no te cobrarán. Las tarifas pueden ir desde los 2€ hasta los 10€ por cámara.
  • Coincidimos con viajeros en el crucero que nos dijeron que contrataron el barco en Civitatis  y después proseguían su viaje por libre. Comprando precios, están genial y viviréis una experiencia similar a la que vives con los paquetes promocionales, pero sin perder el carácter de viaje personalizado y por libre que quieres.

Presupuesto

El viaje lo realizamos en Semana Santa del 2018. Lo contratamos a través de una plataforma de viajes con una oferta especial.

Yo recomendaría buscar una agencia directamente allí, o de aquí, pero no buscar en portales masivos porque estos después subcontratan a las agencias locales. Buscad especialistas de Egipto.

Lo único que no llevamos cerrado desde España fueron las excursiones fuera del paquete, como os he explicado en la sección de ahorrar.

Fueron en total 8 días y 7 noches distribuidos entre el Crucero por el Nilo y El Cario. En sí da para mucho, pero si hubiéramos ido por libre habríamos aprovechado más los días o en los lugares importantes.

Y como siempre digo, yo volveré a Egipto, y cuando vuelva lo haré por mi cuenta y exprimiendo al máximo las lindezas que este país nos brinda, que no son pocas, ni todas están descubiertas.

Bueno, ¿Qué os ha parecido el post? ¿Te animas a visitar Egipto? Cuéntanos en comentarios.

Un día en Aqaba

Después de recoger nuestras cosas y dejar el desierto del Wadi Rum, nos dispusimos a pasar un día en Aqaba. Condujimos una hora aproximadamente por la carretera del desierto antes de llegar a esta preciosa ciudad.

Aqaba, ya nos habían dicho, es una ciudad de vacaciones para los jordanos, y se refleja en su arquitectura; es más moderna, con casas blancas, amplias y con jardín.

Nos costó encontrar el hotel y, una vez dejadas las cosas, nos pusimos en camino, con el mapa que nos habían facilitado en la recepción, a dar un paseo relajado en esta ciudad que respira otro ritmo diferente a todo Jordania.

Paseo Marítimo

Aqaba, como cualquier ciudad de vacaciones, se centra en su paseo marítimo, ahí es donde está la vida. Vimos muchos restaurantes, tiendecitas y vendedores de café, flotadores, etc.

Había muchas barcas que ofrecen un paseo por el Mar de una hora, pero no nos apetecía mucho, queríamos andar y mezclarnos con la gente de allí, más que hacer una turistada.

Aquí también se encuentra la bandera de Jordania más alta del país, su asta mide 130 metros y se puede ver desde los tres países que confluyen en esta parte del Mar Rojo (o cuatro): Egipto, Israel, Arabia Saudí y Palestina.

Mezquita blanca

Su mezquita Sharif Hussein Bin Ali impresiona por su blanco impoluto y sus dimensiones. Nosotros no pudimos entrar por estar en la hora de la oración, pero se permite la entrada para verla. Dentro del reciento hay jardines con palmeras muy bien cuidados, como la mezquita, recién reformada. Si podéis admirarla de noche iluminada.

Mar Rojo

Pero lo que de verdad queríamos hacer en Aqaba era ir a sus playas y bañarnos en el Mar Rojo; así que después de comer con vistas a la mezquita, cogimos el coche y nos fuimos al sur de Aqaba, a unos 10 minutos en coche. Nos paramos en la playa que hay en ‘Aqaba Marine Park’. Es gratuito, tienen aparcamiento y una zona de barbacoas donde los jordanos pueden pasar todo el día. Cuanta con baños y vestuarios para cambiar.

La playa es mas bien de arenisca y piedras, no arena fina como estamos acostumbrados, pero el agua es un azul turquesa muy intenso.

Después de instalar ya nuestras cosas en la arena vinos los problemas… vimos que la gente nos miraba mucho, al ser extranjeros, lo normal; pero cuando quisimos meternos al agua vi que alrededor todas las mujeres se bañaban con ropa o burkini. Había leído que a las extranjeras no les pasaba nada por ir en bikini, de hecho, en el Mar Muerto me había bañado así y no tuve problemas. Pero aquí me sentí observaba y no fui capaz de quitarme la ropa; yo me quedé sentada en la toalla mientras Sergio se bañaba ☹.

Más tarde vi a una señora mayor paseando por la orilla en bikini, ¡me tiré a por ella! Resultó ser francesa a la que no le importaba si la miraban y después de hablar con ella y verme con miedo, me preguntó si quería meterme con ella al agua, le dije que ¡sí! Me quité los pantalones, pero me dejé la camiseta que me cubría por debajo de las caderas y nos metimos al agua, por fin.

Mientas nos metíamos una chica jordana con burkini, muy amablemente se nos acercó, y con un perfecto inglés me dijo que, si alguien me decía algo o se metía conmigo que, por favor, le avisara para no tener miedo. Me sentí mucho más segura con alguien local apoyándome, porque si no veía a Sergio peleándose con toda la playa, jeje.

Cuando me quedé sola, me puse a bucear y ¡vi de todo! Erizos de mar, corales, pececitos de colores, estrellas… vi a un señor que llevaba algo en la mano y, con señas, le dije si me lo enseñaba, y era un ¡pez globo! ¡qué bonito era! Cuando lo soltó me dijo que le acompañara a ver más peces y vimos un montón. Se portó genial conmigo, pero ya estaba agotada y me salí.

Una vez fuera, Sergio estaba sentado con unos jordanos charlando amistosamente. Estábamos tan bien que nos quedamos a ver la puesta de sol en esta playa, una preciosidad con Egipto de fondo.

Después, recogimos nuestras cosas, nos cambiamos en el hotel y dimos una vuelta por el bazar de Aqaba; después, cenamos algo ligero y a dormir para coger fuerzas en el viaje de vuelta a Ammán.

Pasamos un día en Aqaba con dos caras: la conservadora con la mujer, hasta este día no me había sentido intimidada en Jordania; y la tolerante y amable donde cada persona te intenta ayudar sin obtener nada a cambio.

¿Dónde comer en Aqaba?

Comimos cerca del hotel, con vistas a la Mezquita blanca, recomendación del recepcionista del hotel: Al Shami Restaurant. No os dejéis llevar por la impresión de la entrada, al lado de una carnicería y con unas escaleras dudosas. La comida es muy abundante y muy rica. Comimos todo lo que veis en la mesa por unos 15JD.

Como salimos tan llenos de la comida la cena fue mucho más ligera. Fuimos a dar un paseo y vimos una zona llena de restaurantes, como si Benidorm se tratase; el que nos llamó más la atención por parecer más tradicional fue: Ali Baba Restaurant. Tiene una vitrina de pescados muy frescos, que tenían muy buena pinta, pero estábamos saturados de comida; Solo pedimos hummus y un sándwich.

Y hasta aquí nuestra ruta de un día en Aqaba. Nuestra ruta por Jordania llegaba a su fin, pero todavía quedaba aventura…

¿Te ha parecido interesante nuestro día en Aqaba? ¿Tienes preguntas? Déjanoslas en comentarios y te contestaremos.

Desierto Wadi Rum

Este día salimos de Petra dirección a otra parada a la que teníamos muchas ganas: el desierto Wadi Rum. Desde Wadi Musa el trayecto dura una hora y media por la carretera del rey y la carretera del desierto.

Ir por la carretera es toda una aventura, te encuentras con camiones dando la vuelta como si en una rotonda estuvieran, hay ovejas y camellos, que se te cruzan y debes parar, o furgonetas y coches que giran a la izquierda cruzándose cuatro carriles para ir a la gasolinera o a la salida correspondiente. Un caos ordenado.

Una vez que llegas a la entrada del desierto debes pararte en el centro del visitante para mostrar tu Jordan pass, la entrada es gratuita con ella, y registrar tu visita en el desierto.

Nosotros contratamos un paquete de un día entero en 4×4 y alojamiento en un campamento beduino. Después de mucho buscar nos decidimos por el Mohammed Mutlak Camp y fue todo un acierto. Contactas con ellos a través de mail, te contestan a todas las posibles preguntas que te surgen y te ayudan en todo. Una vez reservado, te mandan un mail con las indicaciones para la recogida e inicio de la actividad.

La hora de recogida es las 9 am, pero por el camino desde Petra, llegamos a las 10 am y no hubo problema. Te recogen en un parking a la entrada del poblado de Wadi Rum donde dejas el coche a buen recaudo hasta el día siguiente.

A nosotros nos recogió Mandouk, primo de Mohammed, dueño del campamento, quien nos llevó con su familia a tomar un té riquísimo. Después de esta parada, pusimos rumbo en el techo del Jeep al ¡desierto!

Al principio da miedito subir al techo del Jeep sin niguna protección, nada más que una cuerda a la que te agarras con la mano, pero es lo mejor que pudimos hacer; sentir el aire del desierto, la velocidad, las dunas… es una sensación indescrptible, y si le sumas la música de fondo que nos ponía Mandouk… no se nos olvidará nunca.

La ruta que hicimos fue:

Manantial de Lawrence de Arabia

Es la entrada al desierto y, dicen que, es donde escribió el libro con el mismo nombre y subiendo la colina hay una fuente donde solía ir Lawrence a asearse. Nosotros no conseguimos llegar hasta la fuente, es un camino de roca y piedra muy empinado.

Bajo la montaña hay un abrevadero que lleva haciendo sus funciones durante miles de años.

Dunas

Saben perfectamente que lo que queremos ver son dunas infinitas y subir y bajar por ellas, disfruta de vistas exclusivas y es lo que hicieron, nos llevaron a una duna preciosa desde donde se podía sentir el desierto, con tormenta de arena incluida, y ver el Jebel Rum y Jebel Qattar en todo su esplendor.

Inscripciones nabateas

Siguiendo nuestro camino, llegamos hasta el Jebel Khazali, donde se encuentran inscripciones tamudeas y nabateas en la piedra caliza. Estos dibujos muestran la vida hace miles de años, sus animales e, incluso, una mujer dando a luz.

Después de ver estos puntos de interés parar en varias formaciones rocosas muy bonitas, paramos a comer a la sombra de una montaña protegidos del viento que azotaba ese día.

Mandouk cocinó para nosotros, nos montó un picnic en el desierto digno de un jeque. El guiso que comimos estaba hecho a base de verduras y atún; todavía recuerdo el sabor tan rico que tenía. Nos gustó tanto que repetimos los dos. Además, nos puso pan, olivas… vamos que no faltaba de nada.

Mientras comíamos Mandouk nos fue contando el estilo de vida beduino, costumbres, creencias, etc. Fue una conversación muy interesante.

Después del banquete que nos dimos los tres, proseguimos el camino entre dunas y montañas, nos divertimos muchísimo, no parábamos de reír los tres y Mandouk al vernos disfrutar aceleraba más el Jeep.

La seta de Wadi Rum

El Wadi Rum no es un desierto cualquiera, todo arena, calor y tranquilo; es un desierto rocoso con temperaturas muy bajas en invierno y muy altas en verano, nada que ver con el Sahara u otros desiertos. Aquí la erosión del aire que azota al desierto ha hecho formaciones rocosas muy curiosas, como la seta, los beduinos llaman así a esta roca, es evidente por qué, ¿no?

Cañón de Barrah

‘Llegó la hora de caminar´, así nos dijo Mandouk. Paró el Jeep en un cañón donde no se veía apenas nada por culpa de la arena y nos indicó que siguiéramos rectos, que él estaría al otro lado. Le dijimos repetidas veces que estaba de broma, pero nos decía una y otra vez que no. Así que con el miedo en el cuerpo de no saber a dónde íbamos, literalmente porque no se veía nada, emprendimos el camino.

Finalmente, fue un paseo muy agradable donde te puedes sentir como un beduino más recorriendo su desierto. Lo disfrutamos mucho.

Puente de roca Burdah

Otra de las formaciones producidas por la erosión del viento y la lluvia son los puentes de roca que existen.

Burdah es el más grande de los que existe, tiene 80 metros de altura; y se nota, porque fue donde nos encontramos mas turistas tomando la típica foto subidos al puente. La subida se las trae, ya que al haber mucha gente esta pulida y no hay donde agarrarse.

Atardecer en Wadi Rum

Ya se iba acabando el día; un día lleno de emociones y aventuras, pero, antes de ir al campamento, Mandouk nos llevó a un par de dunas mas para admirar el atardecer en el desierto.

Es una sensación maravillosa estar solos, sentir la libertad, la calma, la paz que se respira en el desierto, el saber que nada ahí importa, nada más que vivir.

Campamento beduino

Finalmente llegamos al campamento, que resulto estar ¡vacío ese día! Teníamos todo el campamento para nosotros, podíamos ir donde quisiéramos. ¡Una gozada!

Disfrutamos de un atardecer único en el mundo, solos, con todo el desierto para nosotros y el silencio, con el Jebel Qattar a nuestros pies. Las fotos hablan por sí solas… Lo recordaremos para toda nuestra vida.

Con Mandouk nos sentimos en plena confianza, nos enseñó la cultura jordana y beduina, el trato que recibimos fue excelente, era como estar con un amigo con el que podías hablar de todo y veías las diferencias culturales que existen. Solo podemos tener palabras de agradecimiento por todo lo que nos dio y regaló ese día.

Esa noche nos esperaba una cena digna de un banquete; cocinaron solo para nosotros con lo que sobró mucha comida, pero estaba ¡toda buenísima! Después nos sentamos junto con Mandouk y el cocinero (no recuerdo el nombre) en la fogata y estuvimos hablando relajadamente durante horas y escuchando música. Toda una experiencia increíble; y con todo lo vivido este gran día nos fuimos a la cama con una sonrisa imborrable.

Si vais al desierto del Wadi Rum, os aconsejo lo siguiente: ya entrada la noche sentaros en la escalera de vuestra tienda de campaña y escuchad; atrapad ese sentimiento y guardadlo para siempre. Quien lo haga me entenderá.

Al día siguiente nos esperaba un amanecer espectacular y solitario en el desierto. Cuando ya estuvimos más despejados fuimos al abundante desayuno que nos tenían preparado, imposible de comer todo ¡y buenísimo!

Después de esto, recogimos nuestras cosas y nos montamos por última vez en el techo del Jeep; sintiendo el aire vespertino del desierto, los rayos mañaneros del sol y saboreando, por última vez, el sentimiento de libertad. He de confesar que una lagrimita se me saltó al abandonar el desierto.

Volveríamos allí con los ojos cerrados para vivir más intensamente el desierto más bonito del mundo. Se nos hizo demasiado corto, pero debíamos seguior con nuestra ruta

¿Qué os ha parecido nuestro día en el desierto del Wadi Rum? ¿Sabías que es el más grande del mundo? Jordania nos regaló momento para guardar toda nuestra vida. Cuéntanoslo en comentarios…