Un día en Aqaba

Después de recoger nuestras cosas y dejar el desierto del Wadi Rum, nos dispusimos a pasar un día en Aqaba. Condujimos una hora aproximadamente por la carretera del desierto antes de llegar a esta preciosa ciudad.

Aqaba, ya nos habían dicho, es una ciudad de vacaciones para los jordanos, y se refleja en su arquitectura; es más moderna, con casas blancas, amplias y con jardín.

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Nos costó encontrar el hotel y, una vez dejadas las cosas, nos pusimos en camino, con el mapa que nos habían facilitado en la recepción, a dar un paseo relajado en esta ciudad que respira otro ritmo diferente a todo Jordania.

Paseo Marítimo

Aqaba, como cualquier ciudad de vacaciones, se centra en su paseo marítimo, ahí es donde está la vida. Vimos muchos restaurantes, tiendecitas y vendedores de café, flotadores, etc.

Había muchas barcas que ofrecen un paseo por el Mar de una hora, pero no nos apetecía mucho, queríamos andar y mezclarnos con la gente de allí, más que hacer una turistada.

Aquí también se encuentra la bandera de Jordania más alta del país, su asta mide 130 metros y se puede ver desde los tres países que confluyen en esta parte del Mar Rojo (o cuatro): Egipto, Israel, Arabia Saudí y Palestina.

Mezquita blanca

Su mezquita Sharif Hussein Bin Ali impresiona por su blanco impoluto y sus dimensiones. Nosotros no pudimos entrar por estar en la hora de la oración, pero se permite la entrada para verla. Dentro del reciento hay jardines con palmeras muy bien cuidados, como la mezquita, recién reformada. Si podéis admirarla de noche iluminada.

Mar Rojo

Pero lo que de verdad queríamos hacer en Aqaba era ir a sus playas y bañarnos en el Mar Rojo; así que después de comer con vistas a la mezquita, cogimos el coche y nos fuimos al sur de Aqaba, a unos 10 minutos en coche. Nos paramos en la playa que hay en ‘Aqaba Marine Park’. Es gratuito, tienen aparcamiento y una zona de barbacoas donde los jordanos pueden pasar todo el día. Cuanta con baños y vestuarios para cambiar.

La playa es mas bien de arenisca y piedras, no arena fina como estamos acostumbrados, pero el agua es un azul turquesa muy intenso.

Después de instalar ya nuestras cosas en la arena vinos los problemas… vimos que la gente nos miraba mucho, al ser extranjeros, lo normal; pero cuando quisimos meternos al agua vi que alrededor todas las mujeres se bañaban con ropa o burkini. Había leído que a las extranjeras no les pasaba nada por ir en bikini, de hecho, en el Mar Muerto me había bañado así y no tuve problemas. Pero aquí me sentí observaba y no fui capaz de quitarme la ropa; yo me quedé sentada en la toalla mientras Sergio se bañaba .

Más tarde vi a una señora mayor paseando por la orilla en bikini, ¡me tiré a por ella! Resultó ser francesa a la que no le importaba si la miraban y después de hablar con ella y verme con miedo, me preguntó si quería meterme con ella al agua, le dije que ¡sí! Me quité los pantalones, pero me dejé la camiseta que me cubría por debajo de las caderas y nos metimos al agua, por fin.

Mientas nos metíamos una chica jordana con burkini, muy amablemente se nos acercó, y con un perfecto inglés me dijo que, si alguien me decía algo o se metía conmigo que, por favor, le avisara para no tener miedo. Me sentí mucho más segura con alguien local apoyándome, porque si no veía a Sergio peleándose con toda la playa, jeje.

Cuando me quedé sola, me puse a bucear y ¡vi de todo! Erizos de mar, corales, pececitos de colores, estrellas… vi a un señor que llevaba algo en la mano y, con señas, le dije si me lo enseñaba, y era un ¡pez globo! ¡qué bonito era! Cuando lo soltó me dijo que le acompañara a ver más peces y vimos un montón. Se portó genial conmigo, pero ya estaba agotada y me salí.

Una vez fuera, Sergio estaba sentado con unos jordanos charlando amistosamente. Estábamos tan bien que nos quedamos a ver la puesta de sol en esta playa, una preciosidad con Egipto de fondo.

Después, recogimos nuestras cosas, nos cambiamos en el hotel y dimos una vuelta por el bazar de Aqaba; después, cenamos algo ligero y a dormir para coger fuerzas en el viaje de vuelta a Ammán.

Pasamos un día en Aqaba con dos caras: la conservadora con la mujer, hasta este día no me había sentido intimidada en Jordania; y la tolerante y amable donde cada persona te intenta ayudar sin obtener nada a cambio.

¿Dónde comer en Aqaba?

Comimos cerca del hotel, con vistas a la Mezquita blanca, recomendación del recepcionista del hotel: Al Shami Restaurant. No os dejéis llevar por la impresión de la entrada, al lado de una carnicería y con unas escaleras dudosas. La comida es muy abundante y muy rica. Comimos todo lo que veis en la mesa por unos 15JD.

Como salimos tan llenos de la comida la cena fue mucho más ligera. Fuimos a dar un paseo y vimos una zona llena de restaurantes, como si Benidorm se tratase; el que nos llamó más la atención por parecer más tradicional fue: Ali Baba Restaurant. Tiene una vitrina de pescados muy frescos, que tenían muy buena pinta, pero estábamos saturados de comida; Solo pedimos hummus y un sándwich.

Y hasta aquí nuestra ruta de un día en Aqaba. Nuestra ruta por Jordania llegaba a su fin, pero todavía quedaba aventura…

¿Te ha parecido interesante nuestro día en Aqaba? ¿Tienes preguntas? Déjanoslas en comentarios y te contestaremos.

Un comentario en «Un día en Aqaba»

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